5 tipos de portero para una comunidad de vecinos

Los porteros de comunidades de vecinos siguen existiendo y son muy útiles cuando existe un gran número de propietarios. Hoy en AfinMar, administradores de fincas en Sevilla, vamos a analizar la figura del portero, un trabajo en peligro de extinción.

Cuando hablamos de un portero de comunidad de vecinos lo primero que se nos viene a la mente sea cierto personaje de serie española. Dejando la ficción a  un lado, los porteros son una pieza fundamental para algunos edificios en función de sus características.

Funciones de los porteros

Desde la experiencia como administradores de fincas en Sevilla podemos afirmar que aún hay muchas personas que no saben o entienden las funciones de un portero. En primer lugar, debemos saber diferenciar entre portero y conserje:

  • Portero: es aquel que tiene un sueldo más reducido pero que la comunidad le ofrece una casa donde vivir. El portero pasa la mayor parte del tiempo en el edificio y sus servicios son, según el tipo de contrato, a tiempo completo.
  • Conserje: el conserje no vive en el bloque de pisos y, por tanto, el sueldo que se lleva es íntegro. Vive fuera de la comunidad de vecino y su horario laboral está más delimitado.

administradores de fincas

Si nos centramos en la figura del portero, sus funciones son variopintas pero están bien definidas en los convenios colectivos regionales relativos a los empleados de fincas urbanas. Por tanto, debemos desmitificar la idea de que el portero está disponible para cualquier actividad que a los propietarios se les antoje.

Así, las tareas usuales de los porteros serían:

  • Vigilar la entrada y salida de personas en el edificio.
  • La apertura o clausura de la entrada principal del edificio.
  • Asumir la limpieza de las zonas comunes.
  • Solventar las incidencias técnicas que puedan surgir en las zonas comunes.
  • Sacar los contenedores de basura (de haberlos).

Tipos de portero

Algunos porteros de comunidad de vecinos pueden llegar a convertirse en auténticas entidades dentro del edificio. Según sus características podríamos clasificar los tipos de portero que existen.

Portero invisible: nunca se encuentra en su puesto de trabajo, sospechas que trabaja porque la puerta a ciertas horas se cierra, no porque lo veas pululando por el edificio.

Portero castizo: lleva muchos años trabajando en el mismo edificio, cuenta batallitas y comenta que todos sus familiares trabajaron antaño en los mismos servicios. Considera que el edificio es suyo porque lleva décadas trabajándolo.

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Portero candado: antes de que pongas un pie en el edificio te pregunta a dónde vas y no te deja ir hasta que encuentra tu conexión con algún propietario del edificio.

Portero rosa: ese conoce los nombres de todos los vecinos y la mayoría de la actividad que desempeña cada uno. Si se coge confianza con él terminarás recibiendo un boletín de actualidad con periodicidad sobre los inquilinos.

Si tienes dudas sobre la necesidad de incorporar un portero a tu comunidad de vecinos, no dudes en consultar nuestra opinión, nuestra experiencia como administradores de fincas en Sevilla te puede guiar de una forma personalizada.

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